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jueves, 5 de enero de 2012

" Te espero "

Santorini (Grecia), Luis Muñoz 2.011 © 


Te espero cuando la noche se haga día,
suspiros de esperanzas ya perdidas.
No creo que vengas,
lo sé, sé que no vendrás.

(...)

Te espero cuando miremos al cielo de noche:
tu allá,
yo aquí,
añorando aquellos días
en los que un beso marcó la despedida,
quizás por el resto de nuestras vidas.

Es triste hablar así.
Cuando el día se me hace de noche,
y la luna oculta ese sol tan radiante,
me siento sólo, lo sé;
nunca supe de nada tanto en mi vida,
solo sé que me encuentro muy sólo,
y que no estoy allí.

(...)

Mi aire se acaba como agua en el desierto,
mi vida se acorta pues no te llevo dentro.
Mi esperanza de vivir eres tú,
y no estoy allí.
¿Por qué no estoy allí?,
te preguntarás...
¿Por qué no he tomado ese bus que me llevaría a ti?
Porque el mundo que llevo aquí no me permite estar allí,
porque todas las noches me torturo pensando en ti.
¿Por qué no sólo me olvido de ti?
¿Por qué no vivo sólo así?
¿Por qué no sólo...?"
Fragmentos de "Te espero" de Mario Benedetti
y Santorini (Grecia)' 11


sábado, 10 de diciembre de 2011

" Más lluvia"


Mi alma tiene tristeza de la lluvia serena,
tristeza resignada de cosa irrealizable,
tengo en el horizonte un lucero encendido
y el corazón me impide que corra a contemplarte

Fragmento de “Lluvia” de Federico García Lorca


Tan escueto, tan claro, tan preciso, tan cierto, tan triste, … que hoy sobran mis palabras. Aquí os lo dejo para que cada uno de vosotros siga escribiendo para sí el resto de este post con lo que le sugieran estas cuatro líneas que para mí dicen tanto.
Disfrutadlas, sentidlas y lloradlas.


lunes, 28 de noviembre de 2011

" Nubes "


¿Alguien se imagina que para que lloviera las nubes tuvieran que esconderse de la vista de todos y, sobre todo, del sol? Meterse detrás de una puerta, huir sin rumbo en sus coches, pasear por donde no hubiese nadie más, … esperar a que llegase la noche cuando todos duermen…

Como  sólo podrá llover hasta que salga el sol, las nubes saben que, a pesar de sus deseos de diluvio, tienen el tiempo contado para hacerlo, porque ese sol no para de acechar. Por eso, a veces, aprovechan y sueltan de repente todo su torrente interior.
Seguro que tras el chaparrón se quedan relajadas por haber conseguido liberar lo que llevaban dentro tras tanto tiempo de contención. Seguro que se sienten mucho más ligeras por haber soltado aquello que cada vez les pesaba más y más.
¡¡Pero qué ignorantes las pobres nubes!!.  ¿Acaso no se dan cuenta de que una vez que dejen caer todo lo que lo que las hace ser nubes acabarán de serlo y desparecerán?
Menos mal que el sol no les quita el ojo de encima y cortará la lluvia cuando le plazca. Incluso conseguirá que parte del agua que ya vaciaron vuelva a subir y las llene de nuevo.
 Y es que las nubes, aunque se empeñen en esconderse del sol, sin él no son nada.