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martes, 17 de mayo de 2011

“ Silencio no quiere decir silencio “


Me gusta.



No sé cómo ha llegado a mis ojos el siguiente escrito, ni siquiera sé su título ni quién es su autor, pero el leerlo ha revuelto mi interior de tal manera que no quiero guardármelo para mí solo. Por eso aquí lo dejo, por si a alguien más le hace pararse a pensar un poco.



¿Qué os parece?




<< Hace tiempo que no me asomaba a esta ventana. No he tenido fuerzas para asomarme. De vuelta mi eterno problema con las ventanas. Tiempo de rincones oscuros.



De nuevo aquí, mirando a la oscuridad después de una larga jornada de trabajo. Encerrado en este lugar con rejas en todas sus ventanas. Años esperando que llegara este tiempo y ahora mientras miro la noche entiendo de verdad por qué siempre lo aplacé, por qué siempre encontraba una escusa para dejarlo aparcado para un siguiente año.



Un día tras otro mirando como las luces se van apagando. Imágenes grises van llenando las paredes de mi mente. Una cárcel voluntaria que me ha envejecido, me ha comido cien kilos de energías, me ha derretido tres cuartas partes del cerebro, me ha hecho derramar dos cubos de lagrimas, me ha encolerizado, me ha abatido, me ha ganado. Claro que entiendo ahora por qué no encontré el tiempo para esta locura. El miedo a vivir de esta manera me hacía mirar para otro lado.



Años que han sumado montones de ideas, pensamientos, sentimientos… invadiendo y esperando su momento. Un deseo que no consigo echar de mi vida a la que se ha pegado como una lapa y va tejiendo toda su maraña con los sucesos. Me cuesta recordar. Algunas ideas y pensamientos los perdí a lo largo de todos estos años, pero aun así, pesa como una losa… y aquí estamos ahora, con su enredo en esta cárcel entre el cielo y el infierno.



Sacando lo que se esconde en mi interior, aspirando con esfuerzo del mismo aire. No elegimos lo que sucede y nada se forma de manera fortuita. Un mundo que me viene acompañando, presionando, aplastando durante años…; hasta la última coma está escrita en el aire y solo hay que encontrarla.



Ahora mismo apenas funciona nada en mi cabeza. Después de tantos años encadenado a este mundo, aun necesito volver a empezar. Los "drivers" de mi cabeza fallan… Y me veo aquí mirando la noche tras estas rejas. Igual algo falla aquí, dentro de este cuerpo. O igual es lo que quieren... actualizar nuestros drivers a su manera.



Años visionando e imaginando un mundo. Y ahora, aquí estamos… buscando el sentido de la vida.



Volveré a mi sofá como cada noche, en un piso que huele a polvo y aceite de cadenas. Apretaré los dientes irritado buscando esos drivers obsoletos que no funcionan bien en mi cerebro, me volveré a preguntar por millonésima vez qué hago eligiendo una vida así a mis años y me dormiré agotado y abatido.



En lo profundo del silencio se desata una tormenta. Silencio no quiere decir ausencia, no quiere decir quietud. Silencio ni siquiera quiere decir silencio.



La cuenta atrás ha empezado. El aire viaja con partículas radiactivas. La tierra se sacude nuestras babas. Los mares juegan con nuestra soberbia. Las gentes gritan su opresión… tengo que seguir.... tengo que luchar.>>


jueves, 17 de febrero de 2011

" De preguntas y respuestas "


“Cuando creíamos que teníamos todas las
respuestas, de pronto, cambiaron
todas las preguntas”
M.Benedetti

En una de mis últimas rutas en bici por los campos manchegos (mis amigos saben de sobra de esta última afición mía por lo pesado que a veces me pongo tratando de transmitirles mi sensación de libertad, de superación, de meditación y de encuentro personal en esos ratos de soledad en plena naturaleza) empecé a darle vueltas a esta frase que leí y que asimilé como propia desde el primer momento.

Cuando la repito, me doy cuenta de cuánta razón hay en ella. Y cada vez más.

Y no sólo por la época de cambios continuos y forzados de modelos económicos, sociales y personales que todos estamos viviendo (sufriendo) en estos últimos años. No.

Su razón se extiende a todo tiempo y materia. Y podría enlazar esto con uno de mis post anteriores, el de “Retos”, en el que comentaba mi visión de nuestra reacción ante los cambios que nos descolocan y nos sacan de nuestra “área de confortable estabilidad”. Cuando creemos que tenemos todo controlado y que somos dueños y señores de nuestra zona de influencia, bien personal, bien familiar, bien laboral, de repente un cambio radical se presenta ante nosotros y desmonta todos nuestros esquemas. Todo esto que puede sonar muy teórico equivale a experiencias tan reales como a la llegada de un hijo, a una muerte cercana, a la traición de alguien querido, a un ascenso profesional, … Es tan aplicable a los cambios positivos como a los negativos.

En cualquiera de los dos escenarios, las preguntas para las que pensábamos que teníamos las respuestas correctas (todo lo que teníamos absolutamente controlado) cambian por otras para las que debemos reiniciar la búsqueda. Pero, ¿quién nos dice que para cuando tengamos las nuevas conclusiones, no habrán cambiado de nuevo las premisas?.

Tan importante y profundo me parece la incertidumbre ante los nuevos cambios que propone la frase, como lo inesperado y la inmediatez que con el “de pronto” transmite.

Para unas personas, todo esto puede parecer desesperante; quizá porque sean de aquellos que les incomoda no tener todo bajo control (¿obsesión?, ¿perfeccionismo?,…).

Pero, para otras, ¿no será esta constante la que motiva su capacidad de adaptación?, ¿o sus ganas de vivir?, ¿o lo que pone en sus manos la posibilidad de fabricar su propio futuro según vayan reaccionando ante las nuevas situaciones?


“Cuando creíamos que teníamos todas las
respuestas, de pronto, cambiaron
todas las preguntas”...